Yemas de Santa Teresa
Esta empresa abulense nació en 1860 como una confitería tradicional y en estos días celebra un dulce 150 aniversario siguiendo con su apuesta por la alimentación sana. Su lema es 'Somos los que comemos'.

Un siglo y medio de vida de lo más dulce, identificado por su producto estrella, las yemas, y marcado en las dos últimas décadas por el salto a la tecnología y la apuesta por la calidad, a través de productos de alta gama y su inclusión en marcas como Tierra de Sabor. La empresa abulense Yemas de Santa Teresa, nacida en 1860 como una confitería tradicional, celebró este viernes su 150 aniversario con un acto multitudinario al que asistieron el presidente de la Junta de Castilla y León y la consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente.
El responsable de Yemas de Santa Teresa, Julián Gil Navarro, anunció que la prosperidad de esta empresa alimentaria se mantiene en 2010 y prevé mejorar en 2011, cuando esperan alcanzar el centenar de empleados –cuentan actualmente con 85- y sacar al mercado dos nuevos productos. También, lanzarán en Navidad tres nuevas especialidades.
Al respecto, señaló que en 2009 registraron un crecimiento del 18,5% y facturaron cerca de nueve millones de euros. Durante los años de la crisis, dijo Gil, han crecido un 43% y han pasado de 56 a 85 trabajadores.
"Somos una empresa pequeña, mediana, abulense, con las cosas muy claras y las ideas definidas", subrayó en el acto central del aniversario, celebrado hoy en el Centro Municipal de Congresos 'Lienzo Norte' de Ávila, en el que recordó cómo adquirió la empresa en 1989, la salvó de una "situación agónica" y la lanzó al mercado de productos de calidad, primero con las yemas, el membrillo y el huevo hilado, hasta alcanzar más de 60 referencias y tener presencia en toda España y en Europa, Estados Unidos o Japón.
Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó la iniciativa de esta empresa abulense que "ha llevado el nombre de Ávila por todo el mundo" y que celebra sus 150 años "más pujante e innovadora que nunca" pese a la crisis y tras impulsar, hace dos décadas, por una mezcla de "tradición, innovación y calidad".
"Es una empresa que, desde la vieja tradición de las yemas y de la venta de las mismas como un elemento referencial de la propia gastronomía abulense, no se ha conformado, ha dado pasos adelante y ha incorporado procesos innovadores, todos ellos naturales, para la elaboración y conservación de sus productos", indicó el presidente, quien destacó que 13 de ellos se engloban en la marca 'Tierra de Sabor'.
Asimismo, Herrera hizo hincapié en que se trata de una empresa en expansión, que abrirá centros gastronómicos por toda España, y que es una Empresa Familiarmente Responsable, con políticas de protección a personas con discapacidad y mujeres maltratadas.
Embajador del Patrimonio
En el acto de conmemoración del 150 aniversario, en el que fueron protagonistas los pequeños escolares del Colegio Público 'Santo Tomás', que disfrutaron aprendiendo y practicando el redondeo de yemas, Julián Gil Navarro fue sorprendido por el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, con su nombramiento como Embajador del Patrimonio, título otorgado en el marco de la celebración del 25 aniversario de la declaración de Ávila como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Historia
En 1989, Julián Gil Navarro abandonó su actividad profesional como jurista y tomó las riendas de Yemas de Santa Teresa, entonces La Flor de Castilla. Desde 1990, han sacado casi anualmente nuevos productos, hasta completar una gama de más de 60 referencias. Y también han sucumbido a las nuevas tecnologías, con una tienda on-line –www.tiendasantateresa.es-. Además, cuenta con cientos de fans en la red social Facebook, y ha creado un club de fidelización con más de 2.000 socios en Ávila, que se espera se multipliquen por diez este año, al extenderse esta campaña a todo el territorio nacional.
Apuestan por la alimentación sana y su lema es 'Somos los que comemos'. Con motivo del 150 aniversario, han puesto en marcha además una campaña para fomentar la alimentación saludable y de calidad, basada en la pirámide alimenticia, de los niños.
Tras las yemas, el primer producto que lanzaron al mercado, a principios de la década de los 90, fue el membrillo, del que comercializan anualmente unas 450 toneladas. En 2000, se atrevieron con el huevo hilado, del que ahora comercializan alrededor de 100.000 kilos anuales. De las yemas, un producto que normalmente adquieren los turistas, venden al año unas 200.000 cajas.
Para 2010, el año de su 150 aniversario, se centra en consolidar la promoción y en incrementar las ventas de su variadísima gama de productos –que no se limita sólo a las afamadas yemas, ni a la carne de membrillo o el huevo hilado, marcas indiscutibles de la casa, sino que abarca pastas, salsas, mayonesas, puré de patata, gazpacho raf y pasteles de pescado, entre otros-. En 2009, lanzaron al mercado sus platos preparados, con los quiches y otras siete especialidades más.














