Alberto López Duque del Mesón de Candido • XII Premio José María Antona, Empresario Segoviano del Año 2009
Alberto López es una persona afable, de animada conversación y trato exquisito. También es un empresario con una amplia trayectoria en el sector de la hostelería —seis décadas— y actual cabeza de una familia que ha sabido conservar el legado de sus antepasados, especialmente de sus padres, Cándido y Patro.

Él mismo afirma que esos sesenta años de trabajo continuado, primero con sus progenitores y desde 1978 con su esposa y sus hijos, han permitido “no sólo conservar, enriquecer y ampliar el Mesón de Cándido sino también la creación de nuevas empresas como Pórtico Real y Hotel Cándido, lo que lleva consigo la creación de riqueza y de puestos de trabajo, así como también de la Fundación Cándido, para la promoción y magisterio de nuestra cocina y para acercar a la masa trabajadora a personas con alguna discapacidad física”.
¿Qué suponen estos nuevos reconocimientos: el XII Premio José María Antona, Empresario Segoviano del Año 2009 y el CECALE de Oro, para un empresario y una empresa con tantas distinciones y prestigio?.
Es el reconocimiento a un arduo trabajo realizado durante toda una vida que he ofrecido a la empresa Mesón de Cándido, lo que también quiere decir que la he ofrecido a Segovia y a Castilla y León, que es lo que se premia ahora; la constancia, el sacrificio, el bien hacer y el haber conservado una empresa familiar que mis bisabuelos empezaron en el año 1896, en aquel pequeño y antiguo restaurante que ya existía en 1786. Mis abuelos se hicieron cargo en 1905, a mis padres, Cándido y Patro, les llegó el momento en 1930 y, junto a mi esposa y mi familia, cogí las riendas en 1978. Siempre trabajando y, como decía con una palabra muy bonita mi padre, siempre luchando. Porque la hostelería exige dedicar horas y horas. Mi jornada hoy ha comenzado a las ocho en punto de la mañana y terminará media hora después de que se vaya el último cliente, porque así es la hostelería, esto no es una fábrica donde se paran las máquinas y todo el mundo fuera, hay que servir al público y ofrecer una imagen; mis colaboradores también lo entienden así.
Es una actividad dura pero también tendrá alguna compensación ¿no es así?
Exige una entrega total, de servicio, pero también hay que reconocer la cantidad de cosas buenas que nos da. A parte de ser un negocio gratificante porque estamos viendo que, a pesar de la crisis impresionante que sufre todo el país, la hostelería sigue en pie y, bueno, ha bajado un poco pero nos estamos defendiendo. Y también es gratificante el estar cerca de nuestros clientes. Hay que tener cuidado al decir amigos y clientes, se trata de servir sin servilismos, como decía Cándido. Hay una frase muy graciosa de mi padre: “El cliente es cliente hasta que sabe dónde está la puerta del water”; eso quiere decir que con el cliente hay que marcarse una línea, para ti y para él.
¿Qué relación ha tenido y tiene con la FES?
Tengo que decir que yo también colaboré, con otros amigos empresarios, en los principios de la Federación, allá por el año 1977, para que naciera esta gran institución que se llama Federación Empresarial Segoviana, que tantos servicios está haciendo al empresariado segoviano y a la sociedad segoviana. Para mí es un orgullo. Fueron muchos los sacrificios que hubo que hacer y me siento orgulloso cuando veo que los jóvenes empresarios de hoy no solamente mantienen viva esta institución sino también se suman al esfuerzo de todos para que Segovia y su provincia continúen hacia adelante y crear el tejido empresarial necesario para generar la riqueza que todos necesitamos. La riqueza se reparte y la pobreza se mendiga. Por ello hay que hacer un esfuerzo entre todos, empresarios y trabajadores, con la ayuda de todas nuestras autoridades.












