Vinos de la DO Toro envejecidos bajo el mar
El Consejo Regulador enviará dos tipos de tintos para la investigación que desarrolla el Laboratorio Submarino en aguas del Cantábrico
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vino de Toro ha firmado un convenio que tiene como finalidad la de participar en un proyecto de investigación sobre el proceso de envejecimiento de los vinos tintos bajo el mar. Este proyecto será desarrollado por el Laboratorio Submarino de Envejecimiento de Bebidas (LSEB), y el lugar elegido para ello es el mar Cantábrico, en las aguas de la bahía de Plentzia, en la provincia de Vizcaya.
El proyecto consiste en sumergir diversos vinos de diferentes regiones vitivinícolas de España en el mar Cantábrico, de forma que se pueda estudiar cómo afectan los factores propios del mar, como las mareas, la presión o la temperatura, al envejecimiento de los vinos, de los corchos y de las botellas.
El Consejo Regulador de Toro facilitará al LSEB botellas de dos tipos de vino, crianza 2007 y reserva 2006. Además, los técnicos del órgano de control participarán de forma activa en la cata analítica de los vinos, de modo que durante todo el proceso de envejecimiento bajo el mar asistirán a la cata mensual de los vinos.
En estas catas se probarán los caldos que hayan sido sumergidos en el mar, así como los mismos tipos de vinos, pero con un proceso de envejecimiento convencional, de manera que éstos actuarán como testigo.
El desarrollo de este proyecto comenzará durante el próximo mes de agosto, y las primeras conclusiones se podrán obtener una vez que haya finalizado el periodo de envejecimiento sobre el lecho del mar, en enero de 2011, puesto que el proceso tendrá una duración de seis meses.
Las aguas del Cantábrico acogerán, a una profundidad de catorce metros, 4.500 botellas de vino tinto, que dormirán en jaulas de acero inoxidable, expuestas al oleaje y a la presión del fondo del mar. La intención es que el vino madure, adquiera más carbónico, tenga la posibilidad de desarrollar más aromas y consiga una menor sensación de aspereza.
Para llevar a cabo este proyecto, las botellas se cerrarán con tapones sintéticos especiales. Por otra parte, la vigilancia del proceso se realizará mediante un equipo de cámaras y boyas electrónicas.













