Cata de Vinos Rias Baixas
Los vinos Rías Baixas, a examen. Doce expertos evalúan en una cata a ciegas 114 vinos de la denominación con sede en Pontevedra. Coinciden en elogiar los caldos "francos y golosos".
Beber vino de forma profesional implica una serie de cuestiones parecidas a las palabras liturgia y conocimiento. La cata de vinos demanda espera, olfato, observación y experiencia. Y, aunque la experiencia no implica conocimiento, la información acumulada en el paladar sí. Todo un proceso para encontrar la calidad y decidir que vinos son mejores que otros.
Dos asociaciones de catadores y sumilleres pusieron a prueba ayer las capacidades de los vinos gallegos en fase de comercialización, con un coincidente punto de vista final: la satisfacción.
La cata tuvo lugar en el pazo de Mugartegui, sede del Consello Regulador de los vinos de la Denominación de Orixe Rías Baixas, caldos "que tan bien nos representa a nivel nacional e internacional", comentaban los expertos asistentes.
Esta cata de vinos se hace todos los años desde hace 12, pero es la primera vez que se realiza en colaboración entre la Asociación de Sumilleres Gallaecia y la Asociación Galega de Catadores.
La cata se realiza sobre 114 vinos con denominación de origen Rías Baixas de diferentes tipos y años. Es a ciegas, es decir, que se tapa la etiqueta para que los catadores, 12 expertos, no sepan de qué caldo se trata.
Los expertos, una vez más, coincidieron en calificar: "Son vinos francos, golosos, con notas de fruta de hueso bien diferenciadas y con un gran potencial aromático".
La cata transcurrió en absoluto silencio, sólo se escuchaba la voz del sumiller que repone los vasos de nuevos vinos, y que como único dato da el año o si es de barrica, es decir, si está más elaborado o no.
Dentro de la cata existen diferentes fases. Una visual, en la que toma importancia el color y el aspecto, otra olfativa, en la que entra en juego la intensidad, la franqueza y la calidad. Una penúltima fase llamada "en boca", en la que aparte de juzgar las mismas características que la anterior, se valora la persistencia. Y, por fin, una última fase en la que se premia en forma de impresión general la armonía de los vinos. Luis Padin, presidente de la Asociación Galega de Catadores, explica entre un incesante abrir de botellas que las asociaciones realizan un esfuerzo en pro de la hostelería y el vino gallego.
Finalmente, un ordenador procesa las calificaciones de los expertos, y da el resultado de qué vinos fueron los mejores.
En el plazo de 15 días se concederán los premios de "Excelencia" de la Asociación Galega de Catadores y, en el próximo mes de agosto, los vinos con las mejores puntuaciones formarán parte de los "Distinguidos Gallaecia".














