III Congreso Internacional de Ribera del Duero Fine Wine 2010
El objetivo, analizar los mercados de los vinos de calidad, el presente ante una crisis de la que no se escapa nada ni nadie, y el futuro. ¿Quiénes son los consumidores y cómo llegar a su corazón? El lugar, el III Congreso Internacional de Ribera del Duero Fine Wine 2010, que se celebra en la localidad burgalesa de Aranda hasta mañana.

La sorpresa la ofreció el único ponente español que intervino en la jornada inaugural, el mismísimo director general de la mítica Vega Sicilia, Pablo Álvarez, al señalar que las bodegas españolas siguen siendo las grandes desconocidas en el mundo del vino, «cuando nuestro país es el segundo o tercer productor de vinos de calidad del mundo».
Las declaraciones del director general de Vega Sicilia se produjeron durante su intervención en la primera mesa redonda de Fine Wine, que fue moderada por Tim Atkin, Master en Vino y experto conocedor de los vinos españoles, franceses y del llamado Nuevo Mundo, en la que también participaron Serge Hochar (del Chateaux Musar, de Líbano), Mark Beringer (bodega californiana Artesa, situada en el Valle de Napa) y Olivier Krug (de Krug Champagne House, legendaria elaborada de champán). Las uvas, la tierra, las sensaciones, el envejecimiento, los matices y los detalles. Esas fueron algunas de sus aportaciones en defensa de los vinos de calidad. Todos ellos coincidieron también en que las nuevas tecnologías y redes sociales abren un mundo infinito de posibilidades para acercar el mundo del vino a sus clientes. Pero todos ellos insistieron, además, en que es fundamental que los bodegueros, enólogos y viticultores enseñen a los consumidores el producto en el lugar en el que se elaboran los vinos, y que muestren las peculiaridades de cada región y variedad. Una idea que entronca directamente con el enoturismo, pero no sólo eso, ya que el objetivo es transmitir al consumidor la pasión que sienten por el vino. Una pasión que luego se ve reflejada en la personalidad de los vinos de calidad.
Álvarez explicó que ha viajado por todo el mundo y que en muchas ocasiones le preguntan en qué lugar de Sicilia (Italia) se ubica su bodega. Este detalle confirma que los vinos españoles tienen todavía mucho camino por recorrer, dado que Vega Sicilia es la bodega más conocida fuera de nuestras fronteras. El director general de la bodega vallisoletana de Valbuena de Duero ahondó en el mismo argumento al señalar que cuando viaja fuera le resulta «muy complicado encontrar vinos españoles en las cartas de los restaurantes». Al parecer, lo mismo sucede con los sumilleres, que «siempre son franceses o italianos» en Asia, precisamente el continente en el que se encuentran algunos de los principales mercados emergentes. «No tiene sentido que en España se elaboran vinos de tantísima calidad y no tengan la misma proyección que otros», insistió.
Para modificar esta realidad, Pablo Álvarez considera que es necesario «planificar las actuaciones» y reconoció que los bodegueros tienen «gran parte de culpa. Algo estaremos haciendo mal», remarcó. Por un lado, defendió la necesidad de salir a los mercados exteriores con acciones como la llevada a cabo por el Consejo regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero en Estados Unidos y, en concreto, el plan 'Drink Ribera, Drink Spain' al que se ha destinado más de un millón de euros. Pero también apuntó que «es una labor de muchos años de trabajo y sacrificios», porque lo que está claro es que «no hay una fórmula mágica».
Tras señalar que los vinos españoles han vivido una auténtica revolución en los últimos treinta años, Álvarez auguró que el futuro está en preservar la personalidad de los vinos. «La pérdida de la personalidad podría suponer la desaparición de prácticamente el mundo del vino», argumentó el director general de esta bodega con caso 140 años de historia (se fundó en 1864). En este asunto, alabó la personalidad de la variedad tempranillo, aunque advirtió que hay requiere mucho esfuerzo porque «es la mejor uva del mundo si madura, pero la peor sin maduración». Una carencia que a veces se sufre en la Ribera del Duero por la dura climatología.
El enólogo Mark Beringer, perteneciente a la quinta generación de vinos de estilo Burdeos en el Valle de Napa, y que ahora trabaja en Artesa (bodega relacionada con el grupo español Codorniu), defendió «unos vinos más afrutados» porque, desde su punto de vista, «las bodegas han metido demasiado roble». El enólogo aseguró que los blog de Internet son los que van a dominar el sector del vino en los medios de comunicación y vaticinó que «vamos a descubrir una nueva escuela de escritores y publico». La forma más adecuada de conectar con los clientes «para que sepan que estoy haciendo y conozcan mi pasión por los vinos».
Por su parte, el bodeguero libanés Serge Hochar señaló que el vino está muy relacionado con el cerebro y las sensaciones, y que depende de cada persona y de su experiencia, antes de mostrarse convencido de que es necesario comunicar con los clientes en un mundo cada vez más globalizado, y la mejor manera es que visiten las bodegas en los países de los mercados emergentes en los que se elaboran esos vinos. También destacó la capacidad que tienen de madurar con el tiempo los vinos de calidad. «Hay que comprender el proceso de envejecimiento, porque no hay ninguna otra bebida que pueda evolucionar de forma continua. Es un milagro», enfatizó, antes de insistir en que «un vino es como un niño sin experiencia que ha medida que crece va acumulando más conocimientos».
El francés Olivier Krug, perteneciente a una dinastía de Champagne, recordó que la empresa ha sufrido muchos cambios en 175 años, entre otras razones por las dos guerras mundiales europeas, pero subrayó que «seguimos obsesionados por la calidad y por los detalles». Para este enólogo la clave del éxito está en las uvas, la fermentación en barricas de roble antiguas y los larguísimos proceso de cata antes de tomar una decisión sobre la mezcla.
También David Álvarez apostó por la elaboración de vinos más afrutados y frescos para que sigan evolucionando en botella, mientras que el libanés Serge Hochar reconoció que no los bodegueros tienen que evolucionar ya ampararse al gusto de los consumidores. «No podemos ser estáticos, aunque se hagan vinos con la vieja filosofía».
Respecto a la sostenibilidad y la tendencia denominada biodinamismo, el director general de Vega Sicilia admitió que la bodega «busca el equilibrio para que la uva sea la expresión más natural de la viña que estamos trabajando», pero al mismo tiempo señaló que sin el uso de sistémicos «sólo vendimiaríamos cada veinte años». A pesar de defender una producción más ecológica sin sulfitos, el libanés reconoció que no entiende la biodinámica.
Atkin insistió una y otra vez en que la mejor forma de amar y conocer el vino es que los consumidores visiten las bodegas y las viñas y «escuchar al enólogo. Un vino nos cuenta una historia de una forma muy tranquila», describió. Aunque, como es imposible que todos los clientes visiten las bodegas, aconsejó recurrir a las nuevas tecnologías y nuevas redes sociales de Internet, incluso para las catas. En este campo, Serge Hochar señaló que «lo más importante para comunicar es la cata presencial», aunque tampoco descartó recurrir a las nuevas herramientas de Internet.
El arte de la venta
En otra mesa redonda para abordara el arte y la ciencia de las ventas, el distribuidor de vinos de Estados Unidos Mick Yurch (de la tienda Sherry Lehmann, ubicada en Nueva York) también redundó en el argumento de que los clientes quieren conocer al enólogo, ese mago que elabora sus vinos preferidos. Se quejó de que los importadores se enfrentas a miles de catas, promociones y eventos, y afirmó que «aunque el precio no lo es todo, también es importante».














