Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja
Los vinos blancos fueron la revelación del Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja, una cita paralela al Concurso Agrícola, y ya obligada para el público tras veinte ediciones.
Cuarenta y nueve bodegas diferentes concurrieron a la convocatoria de este año con 49 muestras de tinto, 30 de clarete y 31 de blanco. Las bodegas procedían de 22 localidades, entre ellas, Navarrete, Tudelilla, Fuenmayor, Briñas, Ábalos, Bobadilla, Logroño, Uruñuela, Calahorra, Aldeanueva de Ebro, San Vicente de la Sonsierra, Haro o Alcanadre.
«Ha estado muy reñido. En el blanco ha sido muy complicado hacer la selección para la cata final por la calidad. Ha habido magníficos y una gran igualdad», explicó Francisco Burgos, de la Fundación Caja Rioja. La diferencia en los tintos que llegaron a la final, también fue mínima. Los decimales fueron los que inclinaran la balanza en uno u otro sentido. El pasado miércoles se realizó una cata previa sobre las muestras de las que sólo cinco por cada categoría llegaron ayer a la plaza del Mercado para someterse a la definitiva prueba de los expertos.
«La calidad general de los vinos ha sido lo más destacable. El nivel es muy bueno», subrayó Burgos. Y respecto a otros años, «el tinto sigue muy bien. En blancos y rosado, cada vez es mejor. Y este año, los blancos han sido especialmente buenos».
El responsable destacó, asimismo, que las diferencias entre zonas han desaparecido. «Ahora hay vinos ganadores tanto en La Rioja Alta como en La Rioja Baja».













